Nos decía un conferenciante durante la Conferencia Nacional de Consejeros Cristianos que nosotros, como consejeros cristianos, éramos diferentes porque podíamos ver cosas que quizás otros no veían. Podemos anticipar problemas: batallas internas, conflictos matrimoniales, depresión, ansiedad, decisiones equivocadas, recaídas, etc.
Sé que, en mi caso, ha habido ocasiones en las que no he querido ver ciertas cosas. He tratado de ignorarlas, de mirar hacia otro lado, pero siempre se me hace difícil, cuando no imposible.
Muchas veces anticipo problemas y siento el impulso de intervenir. Sin embargo, he aprendido que no es efectivo ofrecer consejos que nadie ha pedido, especialmente cuando la persona no está preparada para reconocer el problema, confrontarlo o realizar los cambios necesarios.
Entonces pasa el tiempo, y lo que en un momento dado parecía un catarro pasajero termina convirtiéndose en un cáncer terminal. La persona cae en una depresión profunda; la ansiedad no la deja vivir; los matrimonios se destruyen; ocurren recaídas devastadoras y las consecuencias se multiplican. Es una película que, lamentablemente, he visto cientos de veces.
¿Por qué no buscas ayuda, hijo mío? ¿Por qué no buscas ayuda, hija mía?
No permitas que el orgullo o el temor a ser juzgado se interpongan en tu proceso de sanación interna. Todos tenemos problemas, pero también hay esperanza para todos. Todos batallamos con algo, pero Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones (Salmo 46:1).
A veces es el orgullo el que nos impide buscar ayuda; otras veces, es la falta de amor propio, el temor o la vergüenza. Y en ese proceso seguimos sufriendo innecesariamente, alejándonos de la vida abundante que Cristo vino a ofrecernos (Juan 10:10).
No esperes a que ese catarro emocional que hoy parece insignificante se convierta en un cáncer que destruya tu paz, tu matrimonio, tu familia o tu propósito.
Buscar ayuda no es señal de debilidad; es un acto de humildad, valentía y responsabilidad. No tienes que esperar a tocar fondo para comenzar a sanar.
Aquí estoy para ayudarte, a través de Wonderfully Med o Ministerios Salmo.
No esperes a que sea demasiado tarde. ¡Hay esperanza, hay ayuda y, en Cristo, hay un camino hacia la restauración!
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