"Whatever I tell you in the dark, speak in the daylight; what is whispered in your ear, proclaim from the roof." Matthew 10:27 (NIV)

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The Prophetic Lens

Para quienes leen estas palabras, hoy soy un hombre de 58 años. Llevo cantando desde muy niño. Cuando estaba en la universidad tuve oportunidades reales de entrar al mundo profesional de la música como cantante, pero en cada una de ellas dije que no. En aquel momento no entendía por qué. Ser cantante era uno de los mayores anhelos de mi corazón. Con el tiempo comprendí que Dios estaba obrando.

La realidad es que yo no estaba preparado para dar ese paso. Muchos no lo están. Por eso vemos tantas vidas destruidas en el ambiente artístico: familias quebrantadas, cuerpos consumidos por las drogas y el alcohol, y almas vacías detrás de la fama.

Hoy, ya en esta etapa de mi vida, estoy en paz con mi historia y con el proceso que Dios permitió en mi carrera como cantante. Todo tiene sentido ahora.

Después de 34 años sin vivir en Puerto Rico, en diciembre de 2025 Dios me permitió regresar a mi tierra. No regresé a mi barrio de Arenas de Guánica, donde me crié, sino a un pueblo cercano: Guayanilla.

Allí, mi esposa Reina y yo nos hicimos miembros de la Iglesia Discípulos de Cristo de Guayanilla, bajo la dirección del pastor Javier Gómez. Desde el primer día, el Pastor Javier nos recibió con los brazos abiertos, y hemos estado sirviendo al Señor a través de la música y de la enseñanza de la Palabra. La conexión espiritual entre el pastor Javier y yo ha sido profundamente sobrenatural.

Tan pronto llegué a Guayanilla, Dios puso en mi corazón escribir el libro La Mano de Dios Sobre Puerto Rico. Ese proyecto me reconectó con mi país de una manera divina y no política. Descubrí que la tierra que mi esposa y yo compramos era especial. Allí se siente la presencia de Dios.

En oración sentí al Señor decirme:
“Te quiero en mi presencia y te quiero creando.”

Desde entonces, mi compromiso con la intimidad con Dios ha crecido profundamente, y el resultado ha sido un río de inspiración. He podido terminar libros y canciones que comenzaron hace muchos años, y nuevas canciones continúan naciendo.

La primera canción que Dios me dio en Guayanilla fue “Qué Pedantería”. Desde entonces, las canciones no han dejado de llegar. Debo admitir que nunca antes había orado de la manera en que oro hoy, ni había escrito canciones y libros con esta intensidad espiritual.

Sé que mi carrera como cantante probablemente no será larga, pero sí será significativa para el Reino de Dios. Y acepto eso con humildad, porque Dios ha tenido que trabajar profundamente en mi carácter. Soy un hombre con una historia de errores, pecados y muchas faltas, y he tenido que atravesar un proceso duro de santidad y transformación.

Hoy, simplemente me veo como un humilde salmista del Señor: un hombre con canciones que cantar y mensajes de la Palabra que enseñar. Junto a mi esposa, tenemos el compromiso de hacer aquello para lo cual Dios nos llamó.

Para escuchar la canción “Qué Pedantería”, click here:
https://youtu.be/7UlKv6p_s6A?si=A42zX13ZQUi7K2wM

Para contrataciones, por favor comuníquese con mi mánager y hermano, Carlos Casiano, al 939-344-3028.

Correo electrónico: angel.casiano@wonderfully.com

 

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