Se estima que existen alrededor de 45,000 denominaciones cristianas en el mundo. En Puerto Rico, se calcula que hay más de 4,000 iglesias activas —incluyendo las católicas— y más de 200 denominaciones, concilios y movimientos cristianos en esta pequeña isla. Hermanos, esto no debe ser así.
Desde una prisión, el apóstol Pablo escribió:
“Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, 2 con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, 3 solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz; 4 un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; 5 un Señor, una fe, un bautismo, 6 un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos.”
— Efesios 4:1–6 (RVR1960)
Cuando analizamos esta porción de la Escritura, la realidad es dolorosa: gran parte de la Iglesia moderna ha abandonado el espíritu de unidad que Cristo y los apóstoles enseñaron. No estamos caminando conforme a la vocación con la que fuimos llamados. Falta humildad, mansedumbre y paciencia; no nos soportamos en amor. En lugar de esforzarnos por guardar la unidad del Espíritu, muchas veces buscamos razones para dividirnos, descalificarnos y separarnos.
Efesios 4:4–6 nos recuerda claramente que somos:
- Un cuerpo
- Un Espíritu
- Una misma esperanza
- Una misma vocación
- Un Señor
- Una fe
- Un bautismo
- Un Dios y Padre de todos
Aquí no hay nadie superior a nadie. Si usted ha nacido de nuevo, de acuerdo con Juan 3, entonces forma parte de la familia de Cristo. Nuestras divisiones y contiendas son una traición al corazón de Dios y una desvalorización de la obra de Cristo en la cruz.
Si eres pastor y no estás prestando atención a Efesios 4:1–6, estás fuera de orden espiritual y le faltas el respeto a Cristo mismo, quien oró específicamente por nuestra unidad en Juan 17.
La raíz de muchas divisiones es la falta de humildad y mansedumbre. Muchos mensajes hoy exaltan más una denominación que a Cristo. Unos se enfocan en guardar el sábado; otros en bautizar solamente en el nombre de Jesús; otros en hablar en lenguas; otros enseñan que los dones del Espíritu cesaron; otros debaten constantemente si la salvación se pierde o no. Mientras tanto, el mundo se pierde sin Cristo.
La Iglesia ha gastado demasiada energía defendiendo sistemas, títulos y tradiciones, en vez de manifestar el amor, la unidad y el poder del Espíritu Santo. Y Dios va a juzgar esto.
La unidad bíblica no significa comprometer la verdad, pero sí significa reconocer que Cristo tiene un solo cuerpo, y que ningún grupo posee a Dios exclusivamente.
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Referencias (APA 7ª edición)
Center for the Study of Global Christianity. (2024). Status of global Christianity, 2024, in the context of 1900–2050. Gordon-Conwell Theological Seminary. https://www.gordonconwell.edu/center-for-global-christianity/
Sociedad Bíblica de América Latina. (1960). Santa Biblia Reina-Valera 1960. Sociedades Bíblicas Unidas.

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