"Whatever I tell you in the dark, speak in the daylight; what is whispered in your ear, proclaim from the roof." Matthew 10:27 (NIV)

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The Prophetic Lens

La vida está llena de distracciones. A Satanás no le importan nuestros ejercicios espirituales y las rutinas de los hombres en nuestra iglesia y en nuestra vida, pero ataca ferozmente nuestra relación con Dios. Como hijos de Dios, estamos llamados a caminar con Dios y a tener una conciencia ininterrumpida de su presencia en nuestras vidas. Desconexión de Dios significa conexión con la obscuridad. En Mateo 13:3-9 Cristo mismo nos enseña una parábola:

Entonces les habló muchas cosas en parábolas, diciendo: “He aquí un sembrador salió a sembrar. Mientras él sembraba, parte de la semilla cayó junto al camino; y vinieron las aves y la devoraron. Y otra parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra; y brotó rápidamente, porque la tierra no era profunda. Pero cuando salió el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó. Y otra parte cayó entre los espinos. Los espinos crecieron y la ahogaron. Y otra parte cayó en buena tierra y dio fruto, una a ciento, otra a sesenta y otra a treinta por uno. El que tiene oídos, que oiga”. (Reina-Valera Actualizada 2015)

Esta parábola describe la condición espiritual de cada ser humano que viene en contacto con la Palabra de Dios y sus diversas actitudes. Luego Cristo explica esta parábola en detalle:

Cuando alguien oye la palabra del reino y no la entiende, viene el maligno y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino20 Y el que fue sembrado en pedregales es el que oye la palabra y en seguida la recibe con gozo; 21 pero no tiene raíz en sí, sino que es de poca duración, y cuando viene la aflicción o la persecución por causa de la palabra, en seguida tropieza. 22 Y el que fue sembrado en espinos, este es el que oye la palabra, pero las preocupaciones de este mundo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y queda sin fruto. 23 Pero el que fue sembrado en buena tierra, este es el que oye la palabra y la entiende, el que de veras lleva fruto y produce, uno a ciento, otro a sesenta, y otro a treinta por uno. (Mateo 13:19-23 RVA2015)

  1. La semilla junto al camino:

Estos son los que oyen la Palabra y no la entienden y el diablo viene y les roba la semilla. Aquí no hay fruto; simplemente le entra la Palabra por un oído y le sale por otro. Estos son corazones duros. Imagínate un camino por donde la gente pasa constantemente; ahí no crece nada. Esto es un corazón duro.

  1. La semilla sembrada en pedregales:

Estos oyen la Palabra, la reciben con gozo, pero no tiene raíz en sí mismos. Estos nunca desarrollaron su propia relación con Cristo. Estos vienen a la iglesia por un tiempito, pero tan pronto como llegan la aflicción y la persecución a causa de la Palabra que han recibido, tropiezan. Estos tan poco echan fruto. Por eso es muy importante enseñarle a la gente lo vital: que desarrolle una relación con Dios. Si sus ojos están enfocados en hombres, no duran, ya que no están preparados para la mencionada fricción y persecución que viene de seguro. Por eso es que mucha gente viene a la iglesia respondiendo a todo, excepto al evangelio. Estas personas no han nacido de nuevo, por lo que ni siquiera tienen la capacidad de desarrollar una relación con Dios. Hermanos, no hay evangelismo sin la predicación del evangelio. Muchas veces la iglesia se enfoca en caridades; esto es, servicios sociales, y en el proceso ignora el evangelio; esto no debe ser. Esta gente no va a durar en la iglesia. Aquí hay muchos, y cuando su líder se va o cae, ellos se van y caen con él, ya que nunca nacieron de nuevo, simplemente se conectaron a un hombre. No tienen raíz… no tienen madurez.

  1. La semilla sembrada en los espinos:

Tengo la sospecha de que aquí está la gran mayoría de las personas en la Iglesia y, hasta cierto punto, en la sociedad. Estos reciben la Palabra, pero las preocupaciones del mundo y el engaño de las riquezas los apartan de desarrollar esa intimidad con Dios. La palabra “Preocupaciones” significa: “Ansiedad, que trae problemas en la personalidad y en la mente”.[1] Estas personas se parecen al mundo, ya que comparten los mismos afanes y preocupaciones. Sus vidas no están enfocadas en una relación con Dios, sino en la búsqueda de riquezas. Lo que hacen y lo que tienen es su vida, y viven con el miedo a perderlos. Estos se sientan en las iglesias, pero no tienen relación con Dios; su enfoque está en el hacer. Están enfocados en sus trabajos; algunos se involucran en ministerios, pero sin desarrollar una relación con Dios. En estos tampoco hay fruto, aunque parecen tenerlo. Quizás son exitosos en sus carreras, pero lamentablemente no escuchan de Dios ni se toman el tiempo para hacerlo. Están extremadamente ocupados; lo más importante es su carrera y hacer dinero, y no han aprendido a hacer de Dios la prioridad. Se ven bien de afuera, pero están en el centro del juicio de Dios, porque no han conocido a Dios. Aquí puede haber ministros y líderes de la iglesia. Estas personas no caminan con Dios, sino con sus propias ambiciones egoístas. Sus personalidades están conectadas con lo que hacen, ya sea con sus carreras o con sus ministerios, y en el corazón de ello está el amor al dinero.

  1. Sembrado en buena tierra:

Si le estás predicando y enseñando a una iglesia local y no ves fruto, es porque están en los primeros tres grupos. Tienes que orar por evangelistas ungidos que prediquen el evangelio y enseñarles a tus líderes a compartir su fe. Tienen que enseñarle a la gente que la iglesia no necesita miembros, sino gente que ha nacido de nuevo. Nuestro trabajo es predicar el evangelio; Dios es quien obra el milagro de la salvación. Los edificios llenos no cuentan; lo que cuenta es cuántos de esos son verdaderamente hijos de Dios porque han creído el evangelio y se han arrepentido de sus pecados. Sin el nuevo nacimiento no hay fruto. Este es el único grupo de personas que echan fruto; este es el grupo de personas con corazones transformados, que aman a Dios y lo hacen su prioridad. Personas enamoradas de Dios: que le hablan, que escuchan, que meditan en lo que Dios dice, que aplican lo que escuchan. Personas que tienen fruto del Espíritu Santo, que obedecen y tienen fe. Estas son personas ungidas, sabias que aman la Palabra de Dios. ¡Aquí hay fruto! Estas son personas que están listas para la obra, en y fuera de tiempo, porque caminan con Él, porque tienen una relación con Dios, porque tienen una vida de oración.

 

Conclusión

¿Cuál de estos corazones representa el tuyo? Para oraciones y consejería cristiana, comunícate conmigo.

[1] Spiros Zodhiates, The Complete Word Study Dictionary: New Testament (Chattanooga, TN: AMG Publishers, 2000).

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