"Whatever I tell you in the dark, speak in the daylight; what is whispered in your ear, proclaim from the roof." Matthew 10:27 (NIV)

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The Prophetic Lens

Fue un 8 de julio de 1991 cuando dejé a mi tierra Puerto Rico para irme a los Estados Unidos. Ese día fue soleado; lento, de pensamientos profundos. El barrio Arenas de Guánica fue mi hogar, ahí me crié, hice mis amigos de la infancia, aprendí a jugar pelota, baloncesto, a pelear, a boxear, a cantar y en fin… mi barrio me dio mucha alegría. 

Tan pronto cuando me gradué de la Universidad Interamericana de San Germán me llevé los talentos que Dios me dio y se los entregué a un país extraño. Algunos apreciaron lo que ofrecí, otros no; así es la vida, es normal.

Ya han pasado 34 años desde que dejé a mi tierra. Más de la mitad de mi vida me la he pasado desde Florida, hasta Carolina del Norte, ha Florida nuevamente, ha Carolina del Norte nuevamente, a Alaska y actualmente en Arizona. ¿Será tiempo de volver a mi tierra? ¡Espero que así sea!

Se me hace un nudo en la garganta.

Se me estremece el corazón pensando:

¿Qué hubiese pasado sin estos 34 años de ausencia?

Todos estos años sacrificando la presencia diaria 

de mis padres, amigos y seres queridos.

Muchos se han perdido en mi memoria;

la mente me traiciona y tan siquiera los recuerdo. 

Queda en mí el anhelo de hacer algo por mi tierra;

de aportar un granito de arena para hacer 

de un Puerto Rico mejor. 

Que quizás este entrenamiento, que quizás aún el sufrimiento

y las lágrimas en estas tierras distantes

fueron para un propósito, para prepararme para mi tierra del alma.

Frustraciones, rechazos, enseñanzas, amigos, hermanos en Cristo.

Todo se prepara como una amenaza al diablo. 

¿Iré a Puerto Rico a impactar, a estremecer las tinieblas o, a hacer nada?

Ya no soy joven, mi barba es completamente blanca.

Ya no soy atlético, no tengo la fuerza, ni corro como lo hice en esos tiempos.

Mas mi mente hoy es sabia; pienso incansable y profundamente.

No puedo ya ignorar los atropellos que sufre mi gente.

Atropellos de violencia, de confusión, de religiones falsas,

de una cultura inmoral, anti-Dios, de familias destruidas, 

de drogas, de alcoholismo, violencia doméstica, y falta de esperanza.

¿Habrá algo que pueda yo hacer?

¿Seré útil en mi patria? 

¿Ofreceré mis canciones o quizás mis escritos?

¿Me usará Dios para enseñar su Palabra? 

Estoy tan marcado de fracasos, 

¿Qué podré yo hacer que ya no hayan hecho otros?

Pero ¿Cómo confrontar la muerte sin tener la oportunidad de regresar a mi tierra?

Llévame Señor, mientras vivo, a la tierra que me vio crecer.

Lléname de tu Espíritu, de tu unción, gloria y gran poder,

y úsame en mi tierra en estos, los últimos capítulos de mi vida. 

One response

  1.  Avatar
    Anonymous

    Oh Angel, I hear and feel the deep longing of your heart to return to your homeland.

    I keep hearing “for such a time as this”.

    Never doubt dear one that God has prepared you through your life experiences, all of the good and the bad, to make a difference in the land, especially the land of your birth.

    I will be praying Angel for God’s clear direction. For a peace as He opens doors only He can.

    YOU ARE more than enough in Him.

    Please keep us posted!!

    ❤️🙏🤗

    Theo n Nancy

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