Un estudio presentado por “Purdue University” en el 1998 demostró que entre las religiones los bautistas tienden a ser los que más miembros tiene sobre peso. No creo que las otras denominaciones cristianas estén lejos de esta bochornosa estadística. Por otro lado, los judíos (judaísmos), los musulmanes y los budistas tienden a estar en mejor forma. Esto no me extraña en lo absoluto. Estos es un problemita de disciplina.
En las Iglesias, nos gusta hablar de avivamiento; del mover de Dios, de milagros, de sanaciones, de prosperidad y, todo esto es real. Mas cuando se trata disciplina, tan siquiera nos gusta tocar el tema. El Apóstol Pablo nos dice en Primera de Corintios 9:27, “Disciplino mi cuerpo como lo hace un atleta, lo entreno para que haga lo que debe hacer. De lo contrario, temo que, después de predicarles a otros, yo mismo quede descalificado.” Nueva Traducción Viviente (NTV)
Pretendemos ser espirituales, pero descuidamos nuestros cuerpos; como si no tuviéramos ninguna responsabilidad a la disciplina. En el proceso de enseñar a otros, como dice Pablo, nos descualificamos nosotros mismos. Comemos y tragamos todo lo que venga sin ningún tipo de control y sin prestar atención a lo que comemos; sea repleto de azúcar, alto en carbohidratos o comida procesada.
La comida es uno de nuestros ídolos actuales y, literalmente nos está matando y, para aquellos que quedan vivos, quedan vivos sin salud, andando con dificultad, amputaciones como resultado de diabetes descontroladas, ataques al corazón, etc. La calidad de vida es pésima. Hermanos, esto no debe ser así, Primera de Tesalonicenses 5:23 nos dice,
“Y el mismo Dios de paz los santifique por completo; que todo su ser —tanto espíritu, como alma y cuerpo— sea guardado sin mancha en la venida de nuestro Señor Jesucristo.” (NTV)
Fíjate que no estamos llamados solamente a ser espirituales, pero a cuidar de nuestras almas y de nuestros cuerpos. Nos gusta hablar de la venida de nuestro Señor Jesucristo, pero… ¿estamos listos en espíritu, en cuerpo y en alma? Hermanos, tenemos que amar a Dios por sobre todas las cosas, amar al prójimo, pero también amarnos a nosotros mismos. Cuidemos de nuestros cuerpos: de comer adecuadamente, de ejercitarnos, de dormir lo necesario, etc. Preparémonos para lo que quizás sea el último avivamiento antes del regreso de nuestro Senos Jesucristo.

Leave a Reply