“Así que, no juzguéis nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor, el cual aclarará también lo oculto de las tinieblas, y manifestará las intenciones de los corazones; y entonces cada uno recibirá su alabanza de Dios.” Primera de Corintios 4:5 (Reina Velera 1960)
En esta preciosa mañana mientras miro la nieve decorar mis alrededores medito en las intenciones del corazón. Podemos hacer veinte mil cosas maravillosas, pero si no son echas con un corazón puro y con la exclusiva intención de darle gloria a Dios y de servirle a su pueblo, todo lo que hemos hecho será en vano. Dios no juzgará lo que hacemos, sino el porqué lo hacemos.
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