"Whatever I tell you in the dark, speak in the daylight; what is whispered in your ear, proclaim from the roof." Matthew 10:27 (NIV)

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The Prophetic Lens

“Los Tiempos de Paz Vienen”

 

            Tal y como dicen muchos y yo estoy de acuerdo: En esta vida nosotros estamos en el centro de una tormenta, saliendo de una tormenta o preparándonos para entrar en una tormenta. Estas tormentas son las tribulaciones de la vida. No importa quien seas, lo que sepas o no sepas, lo que tengas o no tengas, si eres blanco, negro, chino o Puertorriqueño, estas tormentas son garantizadas. Me impresiona sobremanera que el hombre, con todos sus avances tecnológicos, lo único que puede hacer ante las tormentas es prepararse. No hay nada que el hombre pueda hacer para detenerlas, ni tan siquiera desviarlas.

 

            En Lucas 8:22-25 vemos el relato de una gran tormenta en la cual el Señor Jesucristo y los discípulos estuvieron envueltos:

 

“22 Aconteció un día, que entró en una barca con sus discípulos y les dijo:

–Pasemos al otro lado del lago.

Y partieron.

23 Pero, mientras navegaban, él se durmió. Y se desencadenó una tempestad de viento en el lago, y se anegaban y peligraban.

24 Vinieron a él y lo despertaron, diciendo:

–¡Maestro, Maestro, que perecemos!

Despertando él, reprendió al viento y a las olas; y cesaron y sobrevino la calma.

25 Y les dijo:

–¿Dónde está vuestra fe?

Atemorizados, se maravillaban y se decían unos a otros:

–¿Quién es este, que aun a los vientos y a las aguas manda, y lo obedecen?”

Noten que el Señor Jesucristo estableció Su Palabra diciendo: “Pasemos al otro lado del lago.” Muchos de nosotros estamos esperando el pasar al otro lado, mas nada que venga de Dios llega sin que nuestra fe sea puesta a prueba. En el verso veinticinco Cristo hace la pregunta: ¿Dónde está nuestra fe? Imaginémonos por un momento el estar en la situación de los discípulos. Imaginémonos el estar en medio del mar en la oscuridad de la noche confrontando una tormenta. Las tormentas de por si son atemorizantes, mas son, en mi opinión, aún más atemorizantes en el medio del mar. Tomemos también en cuenta que la mayoría de estos discípulos eran pescadores; ellos sabían de estas tormentas, por lo que su miedo debió haber sido justificado. Mas Cristo les hizo la penetrante pregunta, la misma pregunta que nos hace hoy: ¿Dónde está nuestra fe?

Entre tu condición actual y tu destino siempre vas a encontrar tormentas. Estas tormentas vienen en formas de tristezas profundas, depresión, frustración, problemas en el trabajo, tragedias, divorcios, traiciones, problemas financieros, consecuencias de nuestras propias acciones etc.

No importa por lo que estés pasando hoy, no importa cuan grande sea tu problema o tu dolor, no importa cuan horrenda  o injusta sea tu situación, Cristo demanda de ti y de mi una cosa que no se puede negociar; Cristo demanda que tengamos fe.

Aunque los discípulos fueron retados por su poca fe, ellos sabían que Cristo tenía el poder de salvarlos y a El clamaron. Los discípulos también hicieron otra cosa correcta, ninguno saltó de bote. Clama a Cristo y no saltes del bote; la más preciosa promesa en este artículo es que no importa cuán difícil tu situación sea, tu tiempo de paz viene.

 

 

 

 

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